En festejos memorables,
Duraderos y salvajes,
El noble montaba el carruaje,
Y el campesino usaba el pasaje.
Brillo lujoso y vibrante,
Desprendía el afortunado,
Y la verdad tajante,
Es que estaban a 180 grados.
Una sociedad tan desigual,
Que se moría de pena,
Y no solo de eso, sino que
De hambruna y pobreza.
Y aún así era aceptado,
Ese era el 'plan de Dios',
Y el pueblo su lacayo.
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Autor:
Benito Clarín (
Online) - Publicado: 20 de septiembre de 2026 a las 19:51
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Online)
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