Vengo a abrirte mi grieta, derrotado en la niebla,
a buscar en tu savia lo que en mí no se enmienda:
donde el liquen abraza la piedra que se quiebra
y una hebra de agua rescata las tinieblas.
Amo tu piel de musgo cuando baja la tarde;
apoyo aquí la frente, sofoco mi pisada,
y aprendo del silencio la espera demorada
del latido primero del helecho salvaje.
Bebo el agua sombría. Dejo entrar el espino.
No distingo mi sangre del cauce de la arcilla;
se me enredan los dedos al pie de la gramínea
y el labio de mi carne se reblandece en limo.
Cae la noche serrana. Me reciben tus raíces,
que se van anudando sobre la hendidura.
El pulso de tu savia endurece la juntura:
donde estuvo mi grieta ya late tu corteza.
Antonio Portillo Spínola ©
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Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 20 de septiembre de 2026 a las 07:04
- Comentario del autor sobre el poema: «Donde late la corteza» habla de alguien que llega herido a la naturaleza y se entrega a ella buscando una reparación que no ha encontrado dentro de sí mismo. La grieta representa una herida íntima; la niebla, el desconcierto; y la savia, el agua y las raíces simbolizan la capacidad de la tierra para acoger, transformar y devolver la vida. A medida que avanza el poema, el cuerpo humano se mezcla con el bosque: la sangre se confunde con la arcilla, los dedos con las plantas y la carne con el limo. No se trata solamente de hallar consuelo, sino de dejar de sentirse separado de aquello que vive. En el desenlace, las raíces se anudan sobre la hendidura y la corteza ocupa el lugar de la antigua herida. La grieta no desaparece sin dejar rastro: se transforma en una parte nueva y viva del ser. Allí donde antes existía dolor, comienza a latir la naturaleza.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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