Más que el que nunca vio la luz primera,
más que quien oyó su voz más secreta,
sino el que vio su luz y la vendiera,
y convirtió la fe en vil marioneta.
Conoce el manantial de lo sagrado
y niega el agua santa que bebiera;
su propia luz convierte en su pecado,
vuelve su cielo en arma traicionera.
Del ángel fiel nació la sombra oscura,
que reniega de su propia certeza;
cuando la fe se vuelve mordedura,
y viste el odio de falsa belleza.
Quien conoció la llama de lo eterno,
convierte luego su verdad en bruma;
reniega de su sol: más se hace invierno,
y deja que su fe muera en la espuma.
No es el ciego quien vive en la ignorancia,
ni aquel que nunca oyó voz verdadera;
es quien vendió la luz de su conciencia
después de haber sabido bien lo que era.
Tú, Ángel caído, espejo de nada,
tu paraíso conoció tu herida;
quien niega la verdad que le fue dada
lleva en su pecho la traición prendida.
JUSTO ALDÚ © derechos reservados 2026
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Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de septiembre de 2026 a las 00:38
- Comentario del autor sobre el poema: “Ángel caído” nace de una reflexión sobre la diferencia entre ignorar una verdad y conocerla para después negarla. Me interesa ese instante oscuro en que la luz deja de ser guía y se convierte, por voluntad propia, en sombra. El poema no habla únicamente de la fe, sino de la responsabilidad que acompaña a todo conocimiento: quien ha visto la luz ya no puede fingir que nunca existió.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1
- En colecciones: POESÍA FILOSÓFICA.

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