LA VENTANA
Déjame decirte,
tú, coqueta,
yo, con la compostura
que me enseñaron a no perder;
pero la educación,
cuando el corazón se inquieta,
se queda detrás del escaparate,
con la puerta bien cerrada
y el letrero de «se alquila»
sobre la fachada.
Porque yo prefiero un palomo,
de esos que no saben de modales,
que llegue hasta tu ventana
sin preguntar por apellidos
ni por títulos nobiliarios,
y lleve atado a su pata
lo que no me atrevo a decirte.
Que encuentre tu ventana abierta,
que entre sin hacer ruido,
y que, si tú lo recibes,
sepa regresar conmigo
con una sola respuesta:
Que puedo pasar yo también,
que puedo pasar yo también;
si tu ventana está abierta,
¿por qué no voy a entrar?
Que puedo pasar yo también,
que puedo pasar yo también,
si el corazón ya dio permiso,
¿qué más debo esperar?
Me enseñaron los modales,
a medir cada palabra,
a no acercarme demasiado
cuando una dama me encanta.
Pero hay reglas que se olvidan
cuando una mirada llama,
y ningún caballero cuerdo
le pone cerrojo al alma.
Hoy me visto de gitano,
con la guitarra y la sonrisa,
y le dejo a la nobleza
sus carruajes y sus prisas.
Yo prefiero andar descalzo
por la calle de tu vida,
y bailar junto a tu puerta
si me regalas una sonrisa.
Por eso mando al palomo,
que no entiende de nobleza,
ni distingue entre un hidalgo,
un plebeyo o Su Alteza.
Solo sabe que en tu ventana
hay una luz encendida,
y que lleva entre sus patas
una carta todavía escondida.
**Que encuentre tu ventana abierta,
que entre sin hacer ruido,
y que, si tú lo recibes,
sepa regresar conmigo
con una sola respuesta:
Que puedo pasar yo también,
que puedo pasar yo también;
si tu ventana está abierta,
¿por qué no voy a entrar?
Que puedo pasar yo también,
que puedo pasar yo también,
si el corazón ya dio permiso,
¿qué más debo esperar?**
Y si mañana me preguntas
por qué no fui de frente,
te diré que fui prudente,
como manda la etiqueta.
Pero entre tú y yo sabemos
que la prudencia es una treta:
yo mandé primero al palomo
para saber si me aceptas.
Y si vuelve hasta mi puerta
sin la carta en el pico,
ya entenderé que tu ventana
no quiere tener testigos.
Pero si vuelve cantando
y trae abierta la respuesta,
me quitaré los modales
y subiré por tu escalera.
Porque si tú dejas abierta
la ventana de tu vida,
que puedo pasar yo también.
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Autor:
Wii (SeudĂłnimo) (
Offline) - Publicado: 19 de septiembre de 2026 a las 00:02
- CategorĂa: Amor
- Lecturas: 1

Offline)
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