Allí estabas,
tus ojos entre miles de ojos,
como una lluvia de soles
recién amanecidos.
Eras lo buscado y lo perdido,
todas y ninguna al mismo tiempo,
tan bella como una canción sin dueño,
doblándole las rodillas a mi alma,
hermosa, inaccesible, infinita y efímera.
Sabes algo?, no tenías nombre
ni color de ojos y yo ya te quería.
Sos la historia de todas mis historias,
llevo tu luz prendida en la mirada.
Por las esquinas de tu cuerpo,
sembré palabras y te crecieron versos.
Indescriptible mujer, rumor y espuma,
Tan hermosa como una madre
Besando a un hijo.
En los labios del mar
hallé tu abrigo,
en la copa de un árbol,
bebí tu cielo.
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Autor:
Carlos Gómez (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 18 de septiembre de 2026 a las 11:57
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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