Carlos Gómez

ANTES DEL NOMBRE

Allí estabas,

tus ojos entre miles de ojos,

como una lluvia de soles

recién amanecidos.

Eras lo buscado y lo perdido,

todas y ninguna al mismo tiempo,

tan bella como una canción sin dueño,

doblándole las rodillas a mi alma,

hermosa, inaccesible, infinita y efímera.

Sabes algo?, no tenías nombre

ni color de ojos y yo ya te quería.

Sos la historia de todas mis historias,

llevo tu luz prendida en la mirada.

Por las esquinas de tu cuerpo,

sembré palabras y te crecieron versos.

Indescriptible mujer, rumor y espuma,

Tan hermosa como una madre

Besando a un hijo.

En los labios del mar

hallé tu abrigo,

en la copa de un árbol,

bebí tu cielo.