Fui a hacer unas compras al mercado
y me topé con una damita holandesa
noté que le echó el ojo a mi estofado,
colocando su boquita como fresa
Le enseñé a relajar el pescado,
tirándomelas de un gran sensei
Mientras comíamos un bocado
me dijo: llégate a mi casa como a eso de las seis
Intrigado y patiliso me acerqué hasta su casa,
bien elegante y bañado con perfume francés
Me dijo: vamos a ver como tienes la coraza
y le echó mano a el ciempiés
Yo estaba un poco aturdido
ante aquella dama tan liberal,
además no había comido
desde hace tiempo caviar
Me senté en el borde de su cama
y me dijo, si acaso éramos hermanos,
para estar con tanta escama,
ven aquí y méteme mano
Obediente, le eché mano a su corpiño,
ella me empezó a hacer cosquillas,
Entre sus pechos me volví a sentir un niño,
sentados los dos en una sola silla
Como yo todavía estaba un poco asustado,
me dijo; eres o te haces el mojigato...
ven y revuélveme este masato
y busquemos la otra pata que le hace falta al gato.
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Autor:
Antonio_cuello (
Offline) - Publicado: 17 de septiembre de 2026 a las 12:37
- Comentario del autor sobre el poema: A veces hay que reír un poco
- Categoría: Humor
- Lecturas: 75
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