La holandesa

Antonio_cuello

Fui a hacer unas compras al mercado

y me topé con una damita holandesa

noté que le echó el ojo a mi estofado,

colocando su boquita como fresa

 

Le enseñé a relajar el pescado,

tirándomelas de un gran sensei

Mientras comíamos un bocado

me dijo: llégate a mi casa como a eso de las seis

 

Intrigado y patiliso me acerqué hasta su casa,

bien elegante y bañado con perfume francés

Me dijo: vamos a ver como tienes la coraza

y le echó mano a mi ciempiés

 

Yo estaba un poco aturdido

ante aquella dama tan liberal,

además no había comido

desde hace tiempo caviar

 

Me senté en el borde de su cama

y me dijo, si acaso éramos hermanos,

para estar con tanta escama,

ven aquí y méteme mano

 

Obediente, le eché mano a su corpiño,

ella me empezó a hacer cosquillas,

Entre sus pechos me volví a sentir un niño,

sentados los dos en una sola silla

 

Como yo todavía  estaba un poco asustado,

me dijo; eres o te haces el mojigato...

ven y revuélveme este masato 

y busquemos la otra pata que le hace falta al gato.

 

 

  • Autor: Antonio_cuello (Online Online)
  • Publicado: 17 de septiembre de 2026 a las 12:37
  • Comentario del autor sobre el poema: A veces hay que reír un poco
  • Categoría: Humor
  • Lecturas: 2
  • Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco


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