Ajedrez

Sebafel

El tiempo que corre ingrávido

previo a cada movimiento

 que palpita en el reloj

es parte de un sortilegio.

 

Todo da vida al instante:

las piezas, la sala, el juego.

Exulta de gracia y éxtasis

tanto el alma como el cuerpo.

 

Cuando se produce al fin

el mover de algún trebejo,

oh ajedrez bendito y puro:

¡cuan grande son tus cielos!

 

Santos que proliferaron, 

delincuentes que no fueron,

las crudas vidas de tantos

salvadas por el tablero.

 

En tu atmósfera y Edén

tan delicado y eterno

suspiro por consumirme:

por tu juego, por tu tiempo.

 

 

 

 

 

  • Autor: Sebafel (Online Online)
  • Publicado: 17 de septiembre de 2026 a las 12:25
  • Comentario del autor sobre el poema: ojalá sea de su agrado
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 1


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