Tus muros nunca fueron tan herméticos, mi amado.
Dejaban pasar rayos, apenas un instante,
que yo atrapé con el corazón abierto.
Un paso hacia mí — el mismo paso, hacia atrás —
en aquel día, en el aquel andén.
El cuerpo traicionando a los Invisibles,
estas emociones que anhelan
y al mismo tiempo temen
salir a la luz.
A veces la libertad es lo que más cuesta
al abrir la puerta
a lo desconocido,
a nuestro sentir
—a nosotros mismos—
Cuando lo único que hemos aprendido
—por haber sido castigados—
resulta ser el peligro
de vivir a cielo abierto
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Autor:
Maríe Paule (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 16 de septiembre de 2026 a las 07:09
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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