Marie Paule

Los Invisibles

Tus muros nunca fueron tan herméticos, mi amado.

Dejaban pasar rayos

apenas un instante,

que yo atrapé

con el corazón abierto.

 

Un paso hacia mí — el mismo paso, hacia atrás —

en aquel día, en el aquel andén.

 

El cuerpo traicionando a los Invisibles,

estas emociones que anhelan

y al mismo tiempo temen

salir a la luz.

 

A veces la libertad

es lo que más cuesta

al abrir la puerta

a lo desconocido,

a nuestro sentir

—a nosotros mismos—

 

Cuando lo único que hemos aprendido

—por haber sido castigados—

resulta ser el peligro

de vivir a cielo abierto