La taza conserva un círculo tibio sobre la madera.
A esta hora el vidrio del teléfono se apaga
y me devuelve los ojos:
dos carbones fijos en una superficie negra.
No hay vibración en el mármol.
Solo el zumbido de la nevera
que corta el aire en dos mitades limpias.
A esta hora me pregunto si la distancia cabe en un pulgar.
Tu nombre sigue intacto en el brillo,
un insecto atrapado en el ámbar de la pantalla.
A esta hora
un hilo de agua insiste en el fregadero de cinc,
imperturbable.
Antonio Portillo Spínola ©
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Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 14 de septiembre de 2026 a las 06:25
- Comentario del autor sobre el poema: En este poema hablo de una ausencia detenida en los pequeños objetos de una cocina. La taza conserva todavía algo de calor, pero el teléfono permanece en silencio y su pantalla apagada solo me devuelve mi propia mirada. Me pregunto si toda la distancia que me separa de la otra persona puede reducirse al gesto mínimo de un pulgar: tocar su nombre, escribirle o esperar una vibración que no llega. Ese nombre permanece atrapado en la pantalla como un insecto en el ámbar: intacto, visible y, sin embargo, inaccesible. Mientras tanto, la vida continúa en sus ruidos más indiferentes: la nevera zumba y el agua insiste en caer. Todo sigue funcionando, aunque dentro de mí el tiempo haya quedado suspendido. El título une esas dos sensaciones: el ámbar conserva lo perdido, pero está frío porque ya no puede devolverle la vida.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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