Antonio Portillo Spínola

Ámbar frío

 

La taza conserva un círculo tibio sobre la madera.
A esta hora el vidrio del teléfono se apaga
y me devuelve los ojos:
dos carbones fijos en una superficie negra.
No hay vibración en el mármol.
Solo el zumbido de la nevera
que corta el aire en dos mitades limpias.
A esta hora me pregunto si la distancia cabe en un pulgar.
Tu nombre sigue intacto en el brillo,
un insecto atrapado en el ámbar de la pantalla.
A esta hora
un hilo de agua insiste en el fregadero de cinc,
imperturbable.

 

Antonio Portillo Spínola ©