Tu soledad espanta, Dios;
tu lóbrego silencio;
tu insólita y oscura lejanía;
tu eternidad: sin fin y sin origen.
Y acaso sin propósito,
sin objetivo último ni primo;
en vano tu existencia:
Inútil Dios suigéneris,
ilógico y, por tanto, nauseabundo.
© 2026 Alek Hine. Todos los derechos reservados.
Fecha de creación: viernes, 24 de julio de 2026
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Autor:
Alek Hine (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 13 de septiembre de 2026 a las 20:34
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: Alek Hine
- En colecciones: Reflexión, Verso blanco.

Offline)
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