13 de septiembre

Cheirol

Y un día todo cierra,

ya no hay espacios para que los árboles crezcan

y la luz los nutra.

 

La luna se hace eterna

y los mares enloquecen.

 

No veo estrellas en cielo,

se torna nublado y frío.

 

Los faroles quedan empañados

y las luces comienzan a titilar.

 

Ruidos de electricidad

y pisadas de ratones.

 

El silbido del viento

que se escucha por cada callejón de ladrillos

y tachos de basura repletos.

 

No consigo dormir en el piso,

la frazada no cubre mis pies,

y el moho no me deja respirar.

 

¿Qué puedo hacer en esta historia?

 

Necesito seguir soltando y aprendiendo, dijeron.

Qué gran dificultad me presentan

en todo mi proceso.

 

Qué sanador

y desgarrador

afrontar lo que no controlás,

lo que te vuelve vulnerable.

 



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