Lo que aprendemos en la madurez no son cosas sencillas, como adquirir habilidades e información. Se aprende a no incurrir en conductas autodestructivas, y a no dilapidar energía por causa de la ansiedad. Se descubre cómo dominar las tensiones, el resentimiento y la autocompasión y que se encuentran entre las drogas más tóxicas. Se aprende que el mundo adora el talento, pero recompensa el carácter. Comprendemos que la mayoría de las personas no está ni a favor ni en contra nuestro, por estar absorta en sí misma. Se aprende, en fin, que por grande que sea nuestro empeño en agradar a los demás, siempre habrá personas que no nos quieran. Esto es una dura lección al principio, pero al final resulta muy tranquilizadora.
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Autor:
emiliodom (
Offline) - Publicado: 13 de septiembre de 2026 a las 04:31
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 67
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Comentarios1
Si pretendemos agradar a todo el mundo terminamos por no agradarnos nosotros mismos. Un abrazo maestro
Es cierto. Entiendo que lo importante es sentir cierta empatía por los demás y verdadero amor por uno mismo.¿ Quién mejor que uno para saber darle a nuestro cuerpo lo que verdaderamente necesita?. U cordial saludo
Así es maestro. Todo empieza y acaba con nuestro propio "yo" Un abrazo
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