No están hechas de la misma materia,
No se funden en uno,
No hacen el amor,
La teoría y la práctica
Son la profilaxis
Perfecta,
Y mi ego
Con clavos azules
Lo intenta,
Pero es tanto el dolor,
Que el Parkinson de la mano
Apuntala el poema
Hasta el alba
Que el aullido
Quiebra.
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Autor:
Paris Joel (
Offline) - Publicado: 13 de septiembre de 2026 a las 02:31
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 44
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa, Gabriel Aranda, Tito Rod, Llaneza, Hernán J. Moreyra, Antonio Pais, Javier Julián Enríquez, Mauro Enrique Lopez Z., El desalmado, Mirta C. Sly, Sheilo Sanz, Mª Pilar Luna Calvo, Nelly Cevallos - Liora, Emilia🦋, Enmascaradodelapoesia, Axioma, Maby De los Peña

Offline)
Comentarios5
Hermoso y genial tu bello poema estimado poeta y fiel amigo París Joel
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Gracias amigo Críspulo! Abrazo inmenso 🥰💕💖🫂🫂🫂
Ánimos POETA.
Un abrazo.
Muchísimas gracias! Abrazo inmenso 🥰💕💖🫂🫂🫂
Un poema bastante ingenioso. Saludos !
Gracias! Abrazo inmenso 🥰💕💖🫂🫂🫂
Muchas gracias, estimado amigo Paris Joel, por este poema tan entrañable. Se puede apreciar en él cómo revela la herida que separa la teoría de la práctica: no comparten sustancia, no se funden, no alcanzan la unidad ardiente de lo vivo. Por ello, la distancia entre pensar y existir no constituye un mero desacuerdo intelectual, sino una fisura esencial: la idea aspira a ordenar el mundo desde su pureza, mientras el cuerpo responde con temblor, resistencia y dolor. En consecuencia, la “profilaxis perfecta” no cura; antes bien, preserva mediante la separación y, al hacerlo, condena a una lucidez incapaz de encarnarse por completo. Sin embargo, pareciese que el yo poético insiste en esa grieta, clavado a sí mismo por una claridad azul y punzante. Así, la fragilidad de la mano no se reduce a una señal del cuerpo, sino que se vuelve imagen delicada de una escritura sostenida contra la intemperie: el poema nace allí donde el gesto tiembla, donde la voluntad pierde dominio, pero aún intenta arrancarle una forma al sufrimiento. Por tanto, la poesía no comparece como salvación absoluta, sino como frágil andamio contra la noche. No acalla el aullido; lo contiene hasta el alba, lo ciñe y lo vuelve destino verbal. De este modo, el poema alcanza su belleza más severa: cuando la teoría no desciende a la carne y la práctica no se reconcilia con el pensamiento, solo la palabra permanece en pie, llama obstinada entre la quiebra y el amanecer.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Gracias Javier! Como siempre un análisis perfecto cual disección del mejor cirujano. Abrazo inmenso 🥰💕💖🫂🫂🫂
Poeta,
Gracias por compartir con tanta profundidad,
Desde mi isla, un saludo cordial y fraterno, porque:
POETAS SOMOS...
Gracias poeta! De isla a isla, y por todos los mares naveguen los poemas. Gracias por pasarte por este rinconcito! Abrazo inmenso 🥰💕💖🫂🫂🫂
Gracias a ti.
POETAS SOMOS...
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