Sentado en una tarde sombría,
vi que la luz se alejaba despacio;
la tarde parecía que sabía
que yo era un huésped perdido en el espacio.
Pasó un reloj con su carga vacía,
como un viejo mendigo del tiempo;
y mientras su silencio me mordía,
sentí que hasta mi sombra envejecía.
Pregunté a la ventana quién era,
y el cristal me devolvió otra mirada;
quizá yo estaba afuera, y ella era
la vida que observaba desde mi nada.
Entonces vino el viento, pasajero,
barriendo hojas muertas de la acera;
yo quise preguntarle si primero
se muere el hombre o muere su espera.
La noche levantó su arquitectura
sobre los hombros frágiles del día,
y escuché que la muerte, en su hondura,
respiraba detrás de la agonía.
Recordé mis caminos, mis heridas,
los nombres que perdí por el sendero,
las pequeñas derrotas de mi vida
y aquel niño que fui, siempre extranjero.
Ya no supe si el alma me latía
o si era el corazón quien se obstinaba;
pero algo dentro de mí decía
que vivir es morir o lo que se acaba.
Me levanté. La tarde había muerto.
Miré mi sombra y no la vi conmigo.
Entonces comprendí, frente al silencio,
que la muerte me encontró respirando:
desde aquel día, vivir fue mi epitafio.
JUSTO ALDÚ © derechos reservados 2026
-
Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 12 de septiembre de 2026 a las 11:17
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 59
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- En colecciones: POESÍA FILOSÓFICA.

Offline)
Comentarios14
¡Qué bello hermano!
✌️🎸
Silencio muerte y vida que dictan tu epitafio.
Que las campanas resuenen y resucite el amor en tu espíritu, Justo.
Eso es lo que realmente sana y cura.
Muy bien logrado el clima que te lleva a una atmósfera rancia.. Aplausos para vos.
Muchísimas gracias mi amiga, casi me olvidaba de responderte. Ojalá y permanezca el amor en mi espíritu.
Un fuerte abrazo.
Eso deberíamos de dejar escrito nuestro Epitafio poeta
gracias por compartir
Ya no supe si el alma me latía
o si era el corazón quien se obstinaba;
pero algo dentro de mí decía
que vivir es morir o lo que se acaba.
Me levanté. La tarde había muerto.
Miré mi sombra y no la vi conmigo.
Entonces comprendí, frente al silencio,
que la muerte me encontró respirando:
desde aquel día, vivir fue mi epitafio.
besos besos
MISHA
lg
jeje. Si, quizá amiga, quizá....
Muchas gracias por tu visita y tu amabilidad en comentar este pequeño poema.
Saludos
La incógnita de la muerte es tan intenso como la misma vida. Con ella te atrapa las preguntas de que te espera adelante, lo mismo que nos preguntamos sobre la muerte. Mi felicitación viaja hacia tu con mi fraterno abrazo acompañado de mi aprecio a tu generosa amistad.
Gracias por tan sentidas palabras. La muerte, como la vida, guarda preguntas que quizá nunca tendrán una respuesta definitiva; tal vez ahí reside precisamente su misterio. Recibo con gratitud tu abrazo fraterno y tu generosa amistad, que también son una hermosa forma de celebrar la vida mientras caminamos hacia lo desconocido.
Recordé mis caminos, mis heridas,
los nombres que perdí por el sendero,
las pequeñas derrotas de mi vida
y aquel niño que fui, siempre extranjero...
A la muerte la llevamos siempre con nosotros y creo que cuando recordamos cada una de esos adioses: niñez, juventud, amores y pequeñas derrotas , estamos en un duelo de fragmentos de nosotros que al cabo, nos resucita!
Que sigan tus letras iluminando temas que a todos nos incumben.
Por cierto, preciosas letras!
Definitivamente es cierto. La llevamos desde el mimo momento del nacimiento hasta que llegue el momento.
Muchas gracias por leer y comentar.
Saludos
Un gustazo!
Excelente poema estimado amigo y poeta Justo. Te aplaudo incesantemente. Saludos cordiales desde el estado Barinas Venezuela y un gran abrazo.
José.
Hola José, espero que todo esté bien por allá.
Muchas gracias por tu visita, lectura y comentario.
Saludos
Excelente!
Hay momentos de profunda reflexión, donde un sentimiento hondo, acompaña al corazón. Es entonces, cuando experimentas, cuanto puede doler la vida, en lo profundo de uno mismo. Y, el fenómeno existe, porque cuando sientes una sensibilidad que duele, no es solo ella, punzando, existe una cadena de incidencias parecidas y tan ocultas, que reafirman más fuerza en lo que se siente. Es mas emoción pulsando sobre esa emoción, que aparenta existir sola.
Encantada de leerle mi estimado poeta.
Que tenga una bonita tarde 🌹🙋♀️🙏
como no, muchas gracias por tu atenta lectura y gentil comentario. Tienes razón en lo que expresas. El fenómeno existe.
Saludos
Así es amigo.
Saludos siempre 🌹🙋♀️🙏
Muchas gracias, amigo Justo, por este poema filosófico, en el que se puede apreciar que contempla la muerte no como un umbral remoto, sino como una sombra que camina desde siempre junto a la vida. En efecto, la tarde que se extingue, el reloj mendigo y la luz en retirada componen una escena de desposesión: el hombre descubre que no habita el tiempo como dueño, sino como huésped extraviado en una casa que se deshace mientras lo cobija. A partir de ahí, la ventana, al devolver otra mirada, convierte al yo poético en enigma de sí mismo. El cristal no refleja: separa. Así, entre el rostro presente y el niño extranjero que alguna vez fue se abre una grieta de memoria, hecha de caminos perdidos, heridas y nombres que el viento ha borrado. Por ello, la identidad aparece como un territorio levantado sobre ruinas: no una posesión firme, sino una forma temblorosa de la pérdida. Asimismo, creo que la pregunta por la espera alcanza el centro filosófico del poema. Quizá el hombre no muera cuando cesa su aliento, sino cuando se apaga aquello que lo mantenía tendido hacia el porvenir. De este modo, la espera es llama y desgaste: ilumina el camino, pero consume la mano que la protege. Por eso la muerte no llega de pronto; respira ya detrás del día, como una música oscura que acompasa todo lo viviente. En consecuencia, pareciese que “vivir fue mi epitafio” significa que cada existencia cincela su despedida en la piedra ardiente del tiempo. No hay vida fuera de su límite: todo gesto deja un rescoldo, todo nombre levanta una sombra, toda plenitud abre una grieta por donde el silencio aprende a entrar. Sin embargo, esa condena es también su fulgor. La finitud no apaga la vida; la vuelve brasa, filo, relámpago irrepetible. En último término, el poema comprende que vivir no es derrotar a la muerte, sino tallar una forma de luz en el instante mismo en que comienza a desvanecerse.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Me alegra mucho saber que encontraste en esos versos algo más allá de las palabras y que pudiste entrar en ese diálogo entre la vida, el tiempo, la memoria y la muerte. Tu interpretación enriquece el poema y, de alguna manera, también me hace volver a mirarlo con otros ojos. Recibo con mucho aprecio tus palabras, tu abrazo y, sobre todo, esa amistad que siempre valoro. Un fuerte abrazo, amigo.
Muy buenas letras, estimado amigo Justo!
En verdad es un placer leerte.
Gracias.
Gracias Luis. que pases un buen sábado y domingo amigo.
Saludos
🥳👏🥳
🫂
Muchas gracias por tu amable comparescencia.
Saludos.
Hermoso y genial tu bello poema estimado poeta y fiel amigo Panameño Justo Aldú
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Hay dos días al año donde no podemos hacer nada, ayer y mañana, así que el resto es hacer bueno el precepto de que lo que es seguro que sí sabemos es que hay vida antes de la muerte. La muerte solo es lo que le da precisamente sentido a la vida. Un abrazo quitándome el sombrero Justo
Una buena manera de decirlo. Muchas gracias por tu acertado comentario Jordi.
Saludos.
Un abrazo
Digamos que yo tuve el privilegio
de andar por los caminos que anduviste
confieso, que no sé lo que sentiste,
más nunca yo me guié por sortilegio.
Y he visto que tú no eres hombre zafio
te leo y te comprendo muy sereno
y creo, que al final será algo bueno,
que escrito quede al fin en tu epitafio...
Un abrazo fraterno mi estimado amigo JUSTO ALDÚ. Tus letras me inspiraron dos estrofas que comparto con gusto contigo. Agradecido con tu aporte
También yo tuve el grato privilegio
de hallar en tus palabras lo que viste;
quizá no comprendiste lo que oíste,
mas nunca fue mi verso un sortilegio.
Y si juzgas que no soy hombre zafio,
agradezco tu juicio, tan sereno;
quizá la vida escriba algo más bueno,
que digno quede al fin en mi epitafio.
Con un fuerte abrazo hasta El Salvador. Freddy. Que tengas un buen domingo.
¡Qué genial te quedó,
el inverso construido con tu verso!
Y mi alma agradeció,
con júbilo mirando al universo
sintiendo que tu verso sabe terso...
Abrazos hasta tu querida patria también mi apreciado JUSTO ALDÚ. No caben dudas que tienes madera fina con tu pluma poética. Mi admiración sincera para ti, siempre.
Gran poema nos regalas.
Profundo y filosófico,
cargado de sentido
imágenes y metáforas.
Cuando la verdad se
escribe en estrofas.
Saludos Justo mi enhorabuena.
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