La culpa de estar despierto

Antonio Portillo




Me declaro culpable de vivir sin mirar hacia delante.
De preferir la marca que deja el agua
al vaso lleno,
la ceniza fría que aún huele a lumbre
antes que el fuego ajeno que calienta sin quemar.
Me declaro culpable
de no haber aprendido a ser liviano.
De buscar en cada rostro la grieta que nos niega,
de negarme a cruzar la calle con el paso dócil
de los que duermen a la misma hora
y confían en que el suelo seguirá firme mañana.
Culpable de cuidar el sueño de los otros
cerrando las puertas sin hacer ruido,
mientras me quedo de pie en el pasillo oscuro
probando con los dedos
dónde cede la madera bajo mi propio peso.
No quise ser uno más entre los vivos
y ahora pago la insolencia:
estar despierto cuando la casa calla,
con las manos vacías
y el peso ciego de todo lo que no supe salvar.
© Antonio Portillo Spínola, 2026

  • Autor: Spinoport (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 12 de septiembre de 2026 a las 04:05
  • Comentario del autor sobre el poema: En este poema he vuelto a mirar dentro de mí. La culpa que declaro no procede de haber causado daño, sino de no haber sabido vivir con la ligereza de quienes confían en el mañana sin preguntarse continuamente dónde puede quebrarse el suelo. Hablo de mi forma de permanecer alerta, de buscar las grietas que otros prefieren ignorar y de proteger su descanso mientras yo continúo despierto. La casa, el pasillo y la madera representan ese territorio interior en el que compruebo cuánto peso puedo soportar antes de ceder. El final reconoce una herida más profunda: quise cuidar, sostener y salvar, pero no siempre pude hacerlo. Las manos vacías no significan que no lo intentara; contienen el peso de todo aquello que amé y no conseguí retener.
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 2


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