Si antes del Tiempo fui,
y aun la Nada me ignoraba,
¿qué soberbia voz osaba
darme el ser que no pedí?
Calló Dios.
Tembló el abismo.
Y habló la Nada:
Yo mismo.
Entonces estalló la sala.
Me dijeron:
robaste esas palabras.
Pregunté curiosa:
¿A quién, mi Ro-señor?
Mi cerebro jura
no haber hecho nada
y mi lengua
solo danza algo ebria.
Ro-señor decretó:
razón llevas.
Pensé que sí.
Pensé que no.
Y seguimos discutiendo sobre dios.
Alguien dijo que la conciencia
estaba fuera del cerebro.
Otro dijo
que no éramos libres.
Alguien habló de la nada
como si la conociera personalmente.
Al final
nadie demostró una mierda
Entonces el perro
se cagó en el salón.
Alguien miró el suelo,
miró a dios,
miró a la sala.
Quizá eso era
el libre albedrío.
O quizá no.
Pero la mierda,
esa había que limpiarla de igual manera
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Autor:
Isidora Luna (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 11 de septiembre de 2026 a las 09:41
- Categoría: Surrealista
- Lecturas: 26
- Usuarios favoritos de este poema: Isidora_Luna, RIVAS JOSE, Antonio Pais, Lualpri, El Hombre de la Rosa, Mauro Enrique Lopez Z., Alek Hine
- En colecciones: 2026.

Offline)
Comentarios2
Estimada poetisa Isidora, tu poema es interesante y genial pues utiliza lo grotesco para desmontar la solemnidad de la filosofía: muestra cómo los debates abstractos sobre Dios y la conciencia se desmoronan frente al pragmatismo de la vida diaria, recordándonos que, al final del día, las necesidades reales e ineludibles se imponen sobre cualquier teoría.
Finalmente todo en la vida es un análisis y aprendizaje, pero lo más importante es no creese tan sabio que al final olvida todo. Saludos cordiales desde el estado Barinas Venezuela.
José.
Eso sí, que quede limpio.
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