Ni fresca ni cálida. Indiferente

Évano

.

 

Escuchas. Hablan, y se suicidan

sus palabras asegurando verdades

tan estúpidas como estúpido

es creer haber entendido el mundo

o la vida de los otros. O la tuya.

 

Decides pasear como brisa.

Ni fresca, ni cálida. Indiferente.

 

Vas pensando cuántos millones 

de seres vivos se sacrifican. Es

un instante de pensamiento. Cuántos

millones de seres vivos sacrifican

para alimentar a tanto estúpido 

deambulando con la sola idea de arribar

a cualquier cementerio con su estúpida,

con su estúpida verdad.

 

En ese momento estás seguro, quieres

tu silencio, por siempre, hasta

que alguien te rebate. Y continúas

con tu silencio de brisa. Ni fresca

ni cálida. Indiferente.

 

Ver métrica de este poema
Comentarios +

Comentarios1

  • Jesús Ángel.

    Interesante reflexión, quién que crea entender la vida o saber de que va este juego, lo que no sabe, es de su ignorancia.

    Por otro lado, la ignorancia de quien si se reconoce en ella,
    es el motor invisible, que empuja a la insatisfacción de querer comprender, sabiendo que muy lejos no va a llegar,
    porque al final, la clave de la existencia humana, no es otra, que morir sabiendo poco por orden universal.

    Y así, ante la presunción de quienes creen tener la verdad, el silencio puede ser una forma de lucidez, y sin lugar a dudas, el mejor sonido que yo he conocido.
    Saludo+salud y a seguir remando, con lo de remando me refiero a seguir sumando.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.