Évano

Ni fresca ni cálida. Indiferente

.

 

Escuchas. Hablan, y se suicidan

sus palabras asegurando verdades

tan estúpidas como estúpido

es creer haber entendido el mundo

o la vida de los otros. O la tuya.

 

Decides pasear como brisa.

Ni fresca, ni cálida. Indiferente.

 

Vas pensando cuántos millones 

de seres vivos se sacrifican. Es

un instante de pensamiento. Cuántos

millones de seres vivos sacrifican

para alimentar a tanto estúpido 

deambulando con la sola idea de arribar

a cualquier cementerio con su estúpida,

con su estúpida verdad.

 

En ese momento estás seguro, quieres

tu silencio, por siempre, hasta

que alguien te rebate. Y continúas

con tu silencio de brisa. Ni fresca

ni cálida. Indiferente.