Momento de la despedida

José Luis Barrientos León

 

El vapor de la mañana se confunde con la cal de los muros.

El segundero gira sobre el polvo acumulado en la repisa,

mientras los gallos cantan a un cielo de zinc y de ceniza.

No hay memoria en el bache de la calle,

solo un residuo gris, un sedimento que se asienta

en los rincones donde el frío de las cuatro de la mañana

comienza a devorar los brotes secos de la tierra.

 

Las barcas que partieron bajo el signo del invierno

no dejaron estela en el agua salobre;

los mapas se deshacen en los cajones cerrados

y el oleaje infinito repite su mecánica ciega

contra un acantilado que nadie ha nombrado.

A la hora en que los postes de luz parpadean y se apagan,

un aleteo rompe la quietud del callejón sin salida.

 

Criaturas de alas pálidas y nerviosas miden la penumbra,

reacias a la primera luz que divide los techos,

atadas a la geometría estricta del jardín clausurado.

Los cálices de las corolas retienen un almíbar espeso,

una trampa dorada en el borde del invierno,

que ofrece su dulzor monótono a las bocas sedientas,

mientras la ciudad despierta entre el humo y el deseo gastado.

 

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  • Autor: Jose Barrientos (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 10 de septiembre de 2026 a las 11:37
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 2


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