CASANDRA

JUSTO ALDÚ

Imagen generada por IA

Le dieron el don de mirar el futuro,
pero un dios le dejó por don la herida:
vería arder la noche contra el muro
sin que nadie creyera en su advertida.

Hablaba, y sus palabras eran viento
que golpeaba el rostro de la plaza;
la verdad caminaba contra el tiempo
mientras la multitud cerraba el alma.

“Arderá la ciudad”, clamó al gentío;
el hierro ya respiraba tras la puerta;
pero la risa, dueña del vacío,
echó siete cerrojos a la alerta.

Llegaron los caballos con su engaño,
y el alba vio encenderse las murallas;
la noche fue cumpliendo su calendario
mientras el fuego abría sus entrañas.

Casandra vio caer cuanto amaba,
vio al cielo arrodillarse entre cenizas;
la historia, cuando al fin la escuchaba,
llegó con sus verdades ya tardías.

Qué extraño es escuchar la verdad tarde,
cuando el desastre duerme ya en la casa;
entonces hasta el necio se hace sabio
y encuentra una razón para la brasa.

Todavía hay Casandras en la tierra,
hablando frente a ejércitos dormidos;
advierten que debajo de la piedra
se agita un temblor desconocido.

Y acaso la condena no es vaticinio,
sino decir verdad cuando no quieren oír;
porque hay verdades que llegan demasiado pronto
y el mundo las comprende cuando empieza a morir.

JUSTO ALDÚ © derechos reservados 2026

Comentarios +

Comentarios7

  • JordiCris ✍️

    Volvemos a la Grecia clasica, ¡me encanta! Casandra la hija de Príamo que dedicó su vida a Apolo, el mismo que le dio y quitó la gracia con este hermoso poema paradoja donde. ¡más claro! Es imposible dejar el mensaje: "Qué extraño es escuchar la verdad tarde, / cuando el desastre duerme ya en la casa; / entonces hasta el necio se hace sabio / y encuentra una razón para la brasa" Y con un demoledor cierre a modo de sentencia inevitable por verídica tal y como nos demuestra nuestra propia historia.
    Gracias Justo por tu lucidez escribiendo invitando a la reflexión de un modo tan pedagógico. Un fuerte abrazo mi querido amigo.

    • JUSTO ALDÚ

      Muchas gracias, querido amigo. Me alegra mucho que el poema haya logrado transmitir esa paradoja de la verdad que, tantas veces, solo reconocemos cuando ya es demasiado tarde.

      Y sí, volvemos a la Grecia clásica, un territorio que siempre me ha fascinado. Aunque, para ser justo, no es la primera vez que me adentro en sus mitos y en sus dioses: anteriormente ya he escrito otros poemas inspirados en personajes y leyendas de la mitología griega, varios de ellos publicados aquí mismo. Cada mito parece guardar una verdad antigua que, curiosamente, sigue hablándonos al oído desde nuestro propio tiempo.

      Casandra, con su don convertido en condena, me pareció especialmente poderosa para reflexionar sobre esa condición humana de escuchar la verdad cuando el incendio ya está comenzando a devorarlo todo. Y claro, aún existen Casandras.

      Gracias nuevamente por leerme con tanta atención y por tus palabras, que siempre enriquecen el camino. Un fuerte abrazo,

      • JordiCris ✍️

        En historia e historia del arte las asignaturas del Mundo Antiguo eran mis asignaturas favoritas, Mesopotamia, Egipto, Grecia y Roma. Un abrazo. Por hoy ya cuelgo.

      • Lualpri

        Un abrazo y gracias por compartir tus letras, estimado amigo Justo.

        • JUSTO ALDÚ

          Gracias Luis por acompañar siempre mis escritos. Recibe un saludo de mi parte hasta tu querida Argentina.

          Saludos

        • Rosario_Bersabe

          ¡ No se puede contar mejor! No hay más sordo que el que no quiere oír. Fue un placer de lectura.

          • JUSTO ALDÚ

            Exactamente así se resume el mito de Casandra mi estimada Rosario.

            Muchas gracias por tu amable visita y comentario.

            Saludos

          • Javier Julián Enríquez

            Muchas gracias, amigo Justo, por este gran poema clásico, en el que se aprecia convierte a Casandra en símbolo de una lucidez trágica: la de quien ve la verdad antes que los demás y, precisamente por llegar demasiado pronto, queda condenada a no ser creída. En este sentido, su don no es privilegio, sino herida; saber sin ser escuchada equivale a vivir anticipadamente entre las cenizas de aquello que todavía parece intacto. De este modo, la ciudad no cae solo por el engaño que entra en sus puertas, sino, sobre todo, por la soberbia con que desprecia la advertencia y transforma la verdad en ruido. Así pues, creo que el poema denuncia la sordera moral de las sociedades que solo reconocen la verdad cuando ya se ha vuelto irreversible. Por consiguiente, la historia aparece como una maestra severa que llega tarde: enseña, sí, pero sobre ruinas; ilumina, pero cuando el fuego ya ha consumado su argumento. Por eso, la sabiduría del necio nace demasiado tarde, cuando comprender ya no salva y la razón solo sirve para nombrar la brasa. Asimismo, en Casandra reverberan todas las voces incómodas que advierten grietas bajo la piedra antes de que el suelo se abra. En definitiva, el poema nos recuerda que la salvación empieza en una ética de la escucha: atender lo que hiere el orgullo, recibir la claridad, aunque venga vestida de sombra. Finalmente, cuando la verdad es rechazada por llegar antes que el mundo esté dispuesto a comprenderla, regresa después como incendio y escribe sobre las ruinas la lección que nadie quiso aprender.
            Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

            • JUSTO ALDÚ

              Muchas gracias, amigo Javier Julian por una lectura tan generosa y profunda. Es bueno que hayas encontrado en Casandra algo más que el viejo mito, porque cuando escribo intento precisamente eso: que esas historias antiguas vuelvan a caminar entre nosotros y nos digan algo sobre la vida que estamos viviendo. Espero explicarme.

              Tus palabras me hacen sentir que el poema llegó a donde yo quería llevarlo. Y, como siempre, agradezco mucho que te tomes el tiempo de leerme con tanta atención; eso, viniendo de un amigo y compañero de letras, tiene para mí un valor especial.

              Quizá al final no sea suficiente con tener la verdad delante: también necesitamos la humildad para escucharla a tiempo.

              Un fuerte abrazo, amigo, y gracias de corazón por acompañarme en estas travesías por la palabra.

            • MISHA lg

              Casandra en el mundo de los griegos, tenia el don de hermanar a los hombres
              gracias por compartir

              Casandra vio caer cuanto amaba,
              vio al cielo arrodillarse entre cenizas;
              la historia, cuando al fin la escuchaba,
              llegó con sus verdades ya tardías.


              besos besos
              MISHA
              lg

              • JUSTO ALDÚ

                Muchas gracias amiga por tu gentil lectura y comentario.

                Saludos.

              • El Hombre de la Rosa

                La belleza de tus estrofas son el portal de la genialidad estimado Panameño y amigo Justo Aldú
                Saludos españoles de Críspulo
                El Hombre de la Rosa

                • JUSTO ALDÚ

                  Muchas gracias amigo Críspulo.

                • Patricia Aznar Laffont

                  Casandra y miles de Casandras hablando quizás gritando entre ejercicios dormidos que sólo despertarán cuando el mundo empiece a morir.
                  Impresionante.
                  Imponente
                  Su belleza estoica , hiere.
                  Gracias Justo por esto y todo lo que nos das. Abrazo

                  • JUSTO ALDÚ

                    Un placer tu visita a mi espacio Patricia, muchas gracias por leer y comentar.

                    Saludos

                    • Patricia Aznar Laffont

                      ❤️🇦🇷



                    Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.