LA LLUVIA ESCRIBE CONMIGO
Y sigue lloviendo.
Parece que la noche agotará sus horas
con una antigua letanía
y su pañuelo de relámpagos.
Hay una canción de cuna
que resuena en las latas del techo,
marca su compás
y la casa se vuelve un refugio
donde hasta el silencio tiene algo que decir,
y algo pequeño, en algún rincón,
empieza a despertar.
Afuera,
el agua se derrama sobre los caminos,
borra las huellas del día
y deja al mundo en pausa.
La miro desde el ventanal:
las sombras resbalan por el cristal
y se pierden unas tras otras,
como si la oscuridad
también supiera despedirse.
Adentro,
la lluvia hace de las suyas:
se instala en el alma
con una tibieza inexplicable
y me invita a escribir.
Es entonces cuando mi pluma despierta.
Parece un duendecillo
que se despereza sobre la mesa
y empieza a manchar
los renglones de mi libreta.
No sé de dónde vienen las palabras;
tal vez las trae la lluvia
enredadas entre las gotas,
guardadas para esta noche.
Y escribo sin prisa,
escuchando el golpeteo en el techo,
mirando cómo la corriente
dibuja surcos sobre el vidrio.
Afuera la noche se desborda;
aquí dentro, la lluvia escribe conmigo
y por un instante no necesito nada más.
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Autor:
Wii (SeudĂłnimo) (
Offline) - Publicado: 10 de septiembre de 2026 a las 00:07
- CategorĂa: Naturaleza
- Lecturas: 1

Offline)
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