LA MECHE Y WCELOGAN 🔛

La Lluvia

LA LLUVIA ESCRIBE CONMIGO

 

 

 

Y sigue lloviendo.

Parece que la noche agotará sus horas

con una antigua letanía

y su pañuelo de relámpagos.

Hay una canción de cuna

que resuena en las latas del techo,

marca su compás,

y la casa se vuelve un refugio

donde hasta el silencio tiene algo que decir,

y algo pequeño, en algún rincón,

empieza a despertar.

Afuera,

el agua se derrama sobre los caminos,

borra las huellas del día

y deja al mundo en pausa.

La miro desde el ventanal:

el vidrio suda su propia lluvia por dentro,

y cada gota que resbala

tacha una línea del día,

como si un dedo borrara

lo que ya no hace falta recordar.

Adentro,

la lluvia hace de las suyas:

se instala en el alma

con una tibieza inexplicable

y me invita a escribir.

Entonces mi pluma despierta

y empieza a manchar

los renglones de mi libreta.

No sé de dónde vienen las palabras;

tal vez las trae la lluvia,

enredadas entre las gotas.

Y escribo sin prisa,

escuchando el golpeteo en el techo,

mirando cómo la corriente

dibuja surcos sobre el vidrio.

Afuera, la noche se desborda;

aquí dentro, la lluvia escribe conmigo.