Cuando caminas y ves huellas,
quiere decir que sí existes.
Tal vez entre penas,
y eso es lo bueno,
porque ¿cómo conocerías la felicidad
si nunca hubieras sentido tristeza?
Es como la lluvia:
moja y a veces molesta,
pero también da vida.
O tal vez podría compararla
con tus ojitos cafés,
esos que, cuando los miro,
me calman.
Quién diría que un día
podría recordarte
y así tú romperías mis tristezas;
aunque ausente, me calmas.
Tan lejos,
y te siento aquí conmigo,
mi más bella flor
de tierno invierno,
ojitos cafés.
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Autor:
Kenneth Emilio Vargas Ovalle (
Online) - Publicado: 8 de septiembre de 2026 a las 23:48
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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