Hoy volví a pasar por
donde la tarde degollaba campanas
y un sol, borracho,
dormía desnudo sobre los tejados,
mientras una ventana escupía violetas.
Y Dios, ya cansado,
envejecía en una hornacina
con los dedos comidos por la lluvia.
Yo conocí aquella calle.
Allí dejé una noche
mi niñez ardiendo en una botella,
dos blasfemias,
un beso
y cierta vocación por el abismo.
Busqué mis pasos.
Habían huido.
Busqué mi nombre
en las paredes húmedas.
Entonces comprendí algo:
Hay lugares
que también regresan.
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Autor:
Isidora Luna (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 8 de septiembre de 2026 a las 06:38
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 39
- Usuarios favoritos de este poema: Isidora_Luna, Lualpri, JordiCris ✍️, Mauro Enrique Lopez Z., Antonio_cuello, Antonio Pais, Salvador Santoyo Sánchez, alicia perez hernandez, RIVAS JOSE, JuanDumBaS, benchy43
- En colecciones: 2026.

Offline)
Comentarios1
Como el pasado, no se borran las imágenes, solo se archivan, Oscuro y bello poema
gracias compañero...
🥹🌹🍷
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