Isidora_Luna

Los que regresan

 

 

Hoy volví a pasar por
donde la tarde degollaba campanas
y un sol, borracho,
dormía desnudo sobre los tejados,
mientras una ventana escupía violetas.

Y Dios, ya cansado,
envejecía en una hornacina
con los dedos comidos por la lluvia.

Yo conocí aquella calle.

Allí dejé una noche
mi niñez ardiendo en una botella,
dos blasfemias,
un beso
y cierta vocación por el abismo.

Busqué mis pasos.
Habían huido.

Busqué mi nombre
en las paredes húmedas.

Entonces comprendí algo:

Hay lugares
que también regresan.