No las dejes sueltas,
no las sueltes como perros hambrientos
buscando carne donde morder.
No las vistas de amor si saben a pólvora,
ni las pongas en la boca como moneda falsa,
brillando sin valor,
circulando entre manos vacías.
Las palabras,
esas criaturas traicioneras,
siembran guerra o primavera
según quien las pronuncie.
Son labios abiertos,
son lenguas afiladas,
son cicatrices con voz.
No las llenes de aire,
haz que respiren.
No las hagas ruido,
haz que duelan.
No las conviertas en ceniza
si alguna vez fueron fuego.
Que tu palabra sea puñal solo si la verdad exige sangre.
Que sea bálsamo solo si la herida está viva.
Que sea espada solo si la guerra es justa.
Y si no,
si nada de eso es cierto,
entonces que sea silencio.
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Autor:
Atenea (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de septiembre de 2026 a las 20:26
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 20
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, Riverajurado19, Dia a dia ., Mauro Enrique Lopez Z., RIVAS JOSE, benchy43

Offline)
Comentarios3
La única arma que puede derrotar al silencio en el cual todo se esconde es la palabra, el mal podría ser, es, quién y el modo de su uso.
Me encantaron tus versos, bienvenida...
Espero que disfrutes el portal...
Bellísimo. Qué sería de nosotros sin la palabra
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