Apuras el cigarro
a la puerta del trabajo.
Tras los tornos
todo es amabilidad,
los ascensores suben y bajan
mientras te miro
lanzando la última bocanada.
Bajo un sol férvido y distante
fluye el arroyo del silencio.
Enseguida se abren las puertas.
Con paso lento
la máquina se engrana.
Un sinfín de voces
se agita.
El humo queda en los cristales
y alguien escribe un nombre que desconozco.
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Autor:
Joan Vivancos (
Online) - Publicado: 7 de septiembre de 2026 a las 01:18
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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