Joan Vivancos

Los tornos

Apuras el cigarro

a la puerta del trabajo.

Tras los tornos

todo es amabilidad,

los ascensores suben y bajan

mientras te miro

lanzando la última bocanada.

 

Bajo un sol férvido y distante

fluye el arroyo del silencio.

 

Enseguida se abren las puertas.

 

Con paso lento

la máquina se engrana.

 

Un sinfín de voces 

se agita.

 

El humo queda en los cristales

y alguien escribe un nombre que desconozco.