A mi abuelita, de su hijita de Invierno

Patricia Aznar Laffont

Caminaba el tiempo 

sin contar soles ni lunas.

La tierra era blanda

y simple y tan buena.

 

Cómo en un dulce cuento 

mi vida pequeña vivía,

en castillos de arena,

contada con aguas

cantada con vientos...

 

Mis ojos abiertos repetían

historias famosas

de cuentos y hadas.

sin jamases ni nuncas, 

sin muros de piedra,

los buenos ganaban.

 

Y una vieja muñeca gastada

mi amiga única 

bien abrazada.

 

Y un triciclo grandote, viajero

y un patio ancho, rojo, soleado

y un eterno seguro sosiego

entre gruesos brazos que me cobijaban.

 

Y este poema semilla no escrito

susurrado latente en mi alma.

Y que hoy florecido mil veces

anudado entre gruesas raíces

brota ardiente en mi cuerpo, en mi sangre.

 

¡Oh, niñez, hermosa, inocente!

 

¿Dónde estás pedacito de tiempo perfecto?

¿Dónde están los castillos, los siempres

los cuentos, los duendes, las hadas?

 

(Sola, en una silla-hamaca, pienso,

con la mirada algo nublada)

 

¡Abue, no te olvido ni te olvidaré y cuando el mundo se derrumba te busco siempre en tu estrella y mi alna se embriaga de paz, con esa tu única luz!

 

(Patricia)

De mi libro inédito "Ayeres"

 

  • Autor: Patricia Aznar Laffont (Offline Offline)
  • Publicado: 6 de septiembre de 2026 a las 06:59
  • Comentario del autor sobre el poema: Dedicado a mi abuelita, mi mami, la que me dio la infancia más hermosa que una niña debe tener; la que remendó a mi única muñeca gastada, Verónica, cuando se rompió y se me destrozó el corazón y entonces rápido, le hizo un cuerpito blandito de trapo y vestiditos para que yo jugara; la que tuvo la vida más difícil que se pueda imaginar pero fue buena como un pan ; la que se volvió la abue de Caperucita Roja ya que vestía siempre una caperuza y se peinaba con un rodete; la que de todos sus nietos me eligió como su "hijita de invierno" porque yo no podía estar con mis padres y vivía con ella; la que cada tarde me hamacaba en su silla-hamaca hasta que me durmiera y si una mañana estaba triste porque yo extrañaba a mi mamá pues a desayunar papas fritas y a jugar con las gallinas y el perro de mil razas Chicho. A mi abue hermosa yo le dedico estos y mil versos más, los que pujan en mi alma siempre por salir...
  • Categoría: Amor
  • Lecturas: 2


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