Caminaba el tiempo
sin contar soles ni lunas.
La tierra era blanda
y simple y tan buena.
Cómo en un dulce cuento
mi vida pequeña vivía,
en castillos de arena,
contada con aguas
cantada con vientos...
Mis ojos abiertos repetían
historias famosas
de cuentos y hadas.
sin jamases ni nuncas,
sin muros de piedra,
los buenos ganaban.
Y una vieja muñeca gastada
mi amiga única
bien abrazada.
Y un triciclo grandote, viajero
y un patio ancho, rojo, soleado
y un eterno seguro sosiego
entre gruesos brazos que me cobijaban.
Y este poema semilla no escrito
susurrado latente en mi alma.
Y que hoy florecido mil veces
anudado entre gruesas raíces
brota ardiente en mi cuerpo, en mi sangre.
¡Oh, niñez, hermosa, inocente!
¿Dónde estás pedacito de tiempo perfecto?
¿Dónde están los castillos, los siempres
los cuentos, los duendes, las hadas?
(Sola, en una silla-hamaca, pienso,
con la mirada algo nublada)
¡Abue, no te olvido ni te olvidaré y cuando el mundo se derrumba te busco siempre en tu estrella y mi alna se embriaga de paz, con esa tu única luz!
(Patricia)
De mi libro inédito \"Ayeres\"