Sugerido por... no sé si algo que leí o una nota que vi por televisión.
Al final del día, un hombre preparó una vianda y la sirvió en su mesa. Como la puerta de su casa o departamento daba directamente a la calle, la dejó abierta y se sentó a esperar para ver si a algún transeúnte se le ocurría entrar para compartir su cena. Nadie llegó, ni siquiera alguien que intentara robar. Y es que, sinceramente, ¿quién podría haberse imaginado que aquello era una invitación a cenar?
Así estoy yo con mi experimento, expectante ante la posibilidad de que, aun sin conocernos, alguien llegue a participar de mi «cena». (Naturalmente, tras lo dicho, el mío deja de ser a blind experiment).
1. e4
o, si lo prefiere, yo con las negras (mi jugada de antemano):
1. ... Cf6
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lunes, 4 de septiembre de 2017

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