Del regreso de Odiseo, donde se demuestra que el imperio es del entendimiento y no de la fuerza

Javier Julián Enríquez

Volvió del mar el griego combatido,
del luengo errar con el dolor cargado,
y al tiempo, que su honor vio dilatado,
cobró el imperio que juzgó perdido;

 

cerró el agravio el paso al gran proscrito,
cesó el engaño de la turba vana,
cuando la mente, con luz soberana,
rasgó la sombra del error maldito.

 

Ya el fuego sacro la mansión venera,
del justo lazo la memoria es guía,
Ítaca da su gran portal de gloria;

 

que limpia el solio de la culpa fiera,
no a la fuerza que en las armas se fía,

sino al ingenio que guardó su historia.

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Comentarios10

  • JUSTO ALDÚ

    Un soneto de clara raíz clásica, donde el regreso de Ulises tras el largo padecimiento se convierte en una alegoría de la restauración del honor. Sobresale la oposición entre la fuerza y el ingenio: no son las armas las que restituyen el orden, sino la inteligencia que persevera y conserva la memoria. El texto recoge con sobriedad la esencia homérica: Ítaca no se conquista por la fuerza, sino por la astucia y la perseverancia.
    Saludos

    • Javier Julián Enríquez

      Muchas gracias, amigo Justo, por esta valiosa interpretación. Advierte con notable precisión el sentido último del regreso de Ulises: no como simple consumación heroica, sino como restitución moral del honor. En este sentido, Ítaca se erige en símbolo del retorno a un orden interior, recuperado mediante la memoria, la prudencia y la perseverancia. Por ello, frente a la inmediatez de la fuerza, la astucia se revela como una inteligencia fiel a su propia medida, capaz de recomponer el orden quebrantado y, en consecuencia, transformar el regreso en una victoria esencialmente ética.
      Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo de luz con mi más afectuoso aprecio

    • El Hombre de la Rosa

      Precido genial y hermoso tu gran versar estimado Valenciano gran Poeta y fiel amigo Javier Julian Enriquez
      Saludos afectuosos desde el Norte de España
      El Hombre de la Rosa

      • Javier Julián Enríquez

        Muchas gracias, amigo Críspulo. Agradezco hondamente tan generosas palabras, pues expresan una estima que honra la poesía y, al mismo tiempo, ennoblece la amistad. En efecto, la palabra poética, cuando nace de la verdad interior, trasciende el mero elogio y, por ello, se convierte en vínculo de belleza, memoria y reconocimiento espiritual.
        Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio desde València

      • noasubin

        ¡Qué poema tan hermoso y tan lleno de fuerza y sabiduría, Javier Julián Enríquez!

        Esta es una oda soneto, convierte su viaje en una alegoría del triunfo de la sabiduría sobre la fuerza.
        Es una pieza que honra la filosofía estoica que tanto valoramos: el regreso a casa no es un lugar, sino la recuperación de uno mismo. Gracias por compartir este tesoro, Javier.

        • Javier Julián Enríquez

          Muchas gracias, estimado amigo Noa, por tu valioso comentario, que revela, en efecto, el sentido profundo del poema: el viaje no es un simple desplazamiento, sino una ascensión interior. Por ello, la sabiduría vence a la fuerza no mediante el dominio, sino a través de la comprensión; asimismo, el regreso a casa no señala un lugar físico, sino la recuperación del propio ser. Así pues, en clave estoica, las pruebas purifican al viajero y le enseñan que la verdadera victoria consiste en permanecer íntegro, como una lámpara encendida en medio de la noche.
          Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

        • JoseAn100

          He preferido opinar , querido amigo, cuando ya he visto mas comentarios...Una oda a la resiliencia, y al positivismo. Yo en mis propias palabras , prefiero la gente que busque siempre luz. Tienen tanta calidad tus sonetos. Que a veces prefiero opinar después de leerlo varias veces. Un saludo con admiración.

          • Javier Julián Enríquez

            Muchas gracias, estimado amigo José Ángel, por tu valiosa interpretación, que creo acierta, ante todo, al ver en el poema una oda a la resiliencia y a la búsqueda de la luz. En efecto, el soneto no propone un positivismo ingenuo; por el contrario, expresa una sabiduría capaz de atravesar la sombra sin rendirse a ella. Así pues, buscar siempre luz significa preservar la esperanza como una lámpara interior: no negar el dolor, sino transformarlo en claridad, camino y principio de renovación.
            Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

          • JordiCris ✍️

            Más vale mala que fuerza y en eso Ulises fue rey, sino que se lo pregunten a Menelao de cómo conquistóTroya.

            • Javier Julián Enríquez

              Muchas gracias, estimado amigo Jordi, por tu valioso comentario que creo formula, con agudeza proverbial, una antigua sabiduría: aunque la fuerza levanta ejércitos, solo la inteligencia abre los destinos cerrados. En este sentido, Menelao encarna la herida que reclama reparación; en cambio, Ulises representa la astucia soberana que avanza en silencio, como una llama escondida en la noche. Así pues, Troya no cae solo por el clamor de las armas, sino por la mente que sabe esperar, fingir y convertir lo imposible en puerta.
              Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

              • JordiCris ✍️

                A ti Javier

              • Violeta

                Un soneto que trae un tantito de todo me ha encantado ,saludos

                • Javier Julián Enríquez

                  Muchas gracias, estimada amiga Violeta, por tu valioso análisis, que se centra en otros aspectos importantes. Cierto es que este soneto también pretende encerrar, en la exactitud de su breve arquitectura, una respiración plural del mundo. En efecto, lo diverso no se derrama; antes bien, se templa. Asimismo, lo múltiple no se dispersa; por el contrario, se vuelve música bajo el rigor de la forma. Así, en apenas catorce versos, la poesía no dice cuanto existe; sin embargo, deja pasar su fulgor: como una ventana pequeña por donde entra, de pronto, una vasta luz.
                  Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                • Patricia Aznar Laffont

                  Ulyses volvió a Ítaca y beso su tierra griega al Cielo..
                  Con su bagaje de sombras y de mochilas cansadas y fue el yerro que lo volvió más hombre y ese ingenio que guardó su historia.
                  Impecable, bello, pulido.
                  Qué honor!

                  • Javier Julián Enríquez

                    Muchas gracias, estimada amiga Patricia, por tu análisis y apreciado comentario.
                    Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                  • 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮

                    Hoy que me detengo a leer estos versos con presteza y dedicación, me doy cuenta que el que ha estado fuera de sintonía soy yo. Al mismo tiempo, leo tan majestuosos poemas de esta comunidad que me ha acompañado grandemente, por tanto, amigo poeta, siga construyendo versos, mientras los voy leyendo.

                    • Javier Julián Enríquez

                      Muchas gracias, estimado amigo Samuel, por esta lectura tan generosa y sincera. En efecto, en ella hay una hermosa forma de humildad: reconocer que, a veces, no es la poesía la que se aleja de nosotros, sino nosotros quienes necesitamos detenernos, respirar y volver a escucharla con el alma disponible. Por eso, ese “estar fuera de sintonía” no suena a culpa, sino a regreso; es el instante en que el lector recupera la delicadeza de mirar y permite que el verso vuelva a tocarlo. Asimismo, tus palabras recuerdan que la poesía no vive sola: necesita una comunidad que la acoja, una mirada que la prolongue y una gratitud que la haga seguir caminando. De este modo, quien escribe ofrece su llama, y quien lee con atención la protege del viento. Así, de ese encuentro nace la verdadera compañía: la de dos soledades que, por medio de la palabra, descubren que no están enteramente solas. Por tanto, tu invitación a seguir construyendo versos es también un acto de acompañamiento. En consecuencia, recibo tus palabras con sincera gratitud: agradezco la lectura, la cercanía y la nobleza de una mirada que acompaña. Finalmente, mientras exista esa forma serena de atención, la poesía seguirá encontrando un lugar donde permanecer.
                      Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio desde València, España

                      • 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮

                        Totalmente de acuerdo con sus palabras. Sigamos construyendo diques poéticos para que al final la vida nos funda con el arte.

                      • Santiago Alboherna

                        interesante tesis con la que COINCIDO, mi amigo Javier

                        • Javier Julián Enríquez

                          Muchas gracias, estimado amigo Santiago, por tu análisis y apreciado comentario.
                          Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                          • Santiago Alboherna

                            👍👍👍

                          • Mirta Elena Tessio

                            Estimado compañero Javier.
                            Qué magnífica lectura nos compartes. Es un verdadero deleite encontrarse con este soneto, que con tanta maestría evoca el mito del regreso de Ulises. Lo que más me conmueve de tu elección es cómo el poema resalta la condición humana: ese «luengo errar con el dolor cargado» que todos, de alguna manera, experimentamos en nuestras propias búsquedas y naufragios.
                            El cierre es brillante y encierra una verdad luminosa para quienes nos dedicamos a la palabra. Al final, la restauración del orden y la justicia en Ítaca no se debe a la fuerza bruta de las armas, sino «al ingenio que guardó su historia». Es un hermoso recordatorio del poder del intelecto, de la memoria y de la literatura como los verdaderos faros que disipan las sombras del error.
                            Muchas gracias por traer esta joya a nuestro espacio. Nos recuerda por qué habitamos este oficio.
                            Recibe con gratitud por compartir tanta belleza un abrazo de luz con el cariño de siempre tu amiga Mirta Elena poeta argentina.

                            • Javier Julián Enríquez

                              Muchas gracias, estimada amiga Mirta, por tu valioso análisis y apreciado comentario.
                              Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo de luz con mi más afectuoso aprecio



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