Aprender a arriesgar
es parte de algunas vidas,
no de todas; es parte de amar,
es parte de vivir, soñar y ambicionar.
Aprender a arriesgar
es meditar ante la oportunidad,
estudiarla, cotejarla, sin olvidar
los puntos débiles de cualquier plan.
Aprender a arriesgar
es apostar cuando nadie apuesta,
no hacerlo cuando parece que toca,
y saber cuándo avanzar
y cuándo es mejor esperar.
Aprender a arriesgar
es acostumbrarse a la incertidumbre,
al entorno incierto de la inmensidad,
a no conformarse con una vida
vivida siempre a mitad.
Aprender a arriesgar
es saber siempre sorprender,
no ser previsible, desconcertar,
atreverse a cambiar de rumbo
y no dejarse simplemente llevar.
Aprender a arriesgar
es diversificar los riesgos,
abrir siempre distintos caminos,
porque es más difícil fallar en todo
cuando existen varios destinos.
Aprender a arriesgar
es parte de algunas vidas:
de empresarios y autónomos,
de quienes aman sin garantías,
y de quienes persiguen sueños
que otros llaman temerarios.
Aprender a arriesgar
no es dejar de tener miedo;
es mirarlo de frente,
aceptar que nunca hay certezas
y caminar igualmente.
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Autor:
Josean100 (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 5 de septiembre de 2026 a las 04:09
- Comentario del autor sobre el poema: Es bastante autobiográfico, parte lógica, por otro lado, porque desde pequeño he tratado de tener conocimientos financieros y de inversión. Es sin duda uno de mis hobbies, le dedico a el , incluso mas tiempo que a la escritura. Pero , en este escrito amplio el rango a mas ámbitos de la vida. Espero que les guste. También, el no tener excesivo miedo al cambio. Espero que les guste.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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