A trescientas páginas de ti evoco tu nombre.
Mis labios se resecan por no beber tus aguas;
el cielo, diminuto, no huele a tala y monte,
gaviotas que suspiran, llanuras que descansan.
Es tan nuevo el despertar de tus mañanas
que añoro la frescura del pálido rocío,
el que mojó mis botas de niña ilusionada
por conocer el mundo, el mundo tuyo y mío.
Hoy lucho entre la selva sabiendo que me esperas
para que pueda verte retinto en armonía
como lo son tu esencia, tus árboles, palmeras,
como lo es tu gente, mi gente, mi familia.
Las naves de la vida me llevaron de a poco
hasta el lugar inmenso en donde te recuerdo
y, desde aquí, tan lejos, se humedecen mis ojos
al ver ya más cercana la meta de mis sueños.
Más, cuando vuelva al fin a recorrer tus calles
y sea cotidiano ver tú sol en poniente
al darte mi futuro, mi General Lavalle,
compartiré mis sueños contigo, hasta la muerte.
-
Autor:
Marcela Passo (
Online) - Publicado: 4 de septiembre de 2026 a las 20:11
- Comentario del autor sobre el poema: De mi libro \\\"Vuelta atrás, hacia adelante\\\". Derechos reservados
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.