No progresas si corres,
sí, si subes.
Corro,
corro por correr,
un semáforo rojo
al fondo, me siento
mosquito contra
una luz que nace
de una reciente
oscuridad, necesito
silencio, aclarar
el mar que se me levanta,
roto,
como si una costura
se me saliera de un trozo
de piel rasguñado, y es
que las piernas
no me escuchan,
parecen de un autómata
que de mí nace
sin ser yo, otro, otra cosa;
e imploro auxilio,
acierto a pararme
en ese semáforo,
evito que una ristra
de personas, al bies,
me arrollen, perezca;
me viene el verde,
continúo, cauto,
temo por mi vida, paro,
no entiendo por qué
mi prisa, quién me espera,
qué acontecimiento
está por ocurrirme,
que sepa, solo el calor
de casa, el sofá último...
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Autor:
Albertín (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de septiembre de 2026 a las 11:20
- Comentario del autor sobre el poema: El estrés, el ejército de pollos sin cabeza en que nos hemos convertido.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Tito Rod, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
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