No progresas si corres,
sí, si subes.
Corro,
corro por correr,
un semáforo rojo
al fondo, me siento
mosquito contra
una luz que nace
de una reciente
oscuridad, necesito
silencio, aclarar
el mar que se me levanta,
estoy como roto,
como si una costura
se me saliera de madre,
pero sigo corriendo, y es
que las piernas
no escuchan,
parecen de un autómata
que sale de mí
pero no soy yo, es otro;
imploro auxilio,
acierto a pararme
en ese semáforo,
evito que una ristra
de personas, al bies,
me arrollen y perezca;
me viene el verde
y continúo, más cauto,
temo por mi vida y paro,
no entiendo por qué
mi prisa, quién me espera,
qué acontecimiento
va a ocurrir a sabiendas,
solo me espera, que sepa,
el calor de casa, el sofá último...
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Autor:
Albertín (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 3 de septiembre de 2026 a las 11:20
- Comentario del autor sobre el poema: El estrés, el ejército de pollos sin cabeza en que nos hemos convertido.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Online)
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