Mi padre guardaba una maleta
debajo de la cama.
Nunca viajó con ella.
Algunas noches, sin embargo,
yo escuchaba trenes
cruzando por su sueño.
Era de cuero oscuro, con los bordes
gastados por la espera,
con dos broches de cobre que mordían el aire
como dos bocas mudas.
Había pertenecido a su padre,
y al padre de su padre,
una herencia sin sellos ni notarios
que pasaba de mano en mano.
A veces mi padre la sacaba
y pasaba un trapo por el cuero.
Cantaba algo muy bajo,
con la cabeza vuelta hacia la puerta.
Al oír nuestros pasos, se callaba.
El trapo seguía dando vueltas
sobre el mismo broche.
Ayer la traje al centro de mi cuarto.
Rompí el óxido manso de las cerraduras,
dispuesto a desenterrar las cartas,
los billetes vencidos,
las ropas de otra época.
La abrí con un temblor antiguo entre los dedos
y la encontré vacía.
Solo el forro de lino intacto,
las correas esperando sin abrochar,
el fondo liso donde cabría
una muda de ropa.
Pasé la mano por las esquinas desnudas
y sentí el metal frío de la hebilla
marcarse en la palma de mi piel.
Miré mis zapatos con los tacones
comidos hacia fuera,
la puerta entreabierta hacia la calle,
el billete de tren sobre la mesa
que todavía no tiene fecha.
Tomé el asa de cuero.
La levanté del suelo
y me quedé de pie en mitad del cuarto,
sin saber si la empuñaba para salir
o volvía a guardarla bajo la cama.
Antonio Portillo Spínola ©
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Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de septiembre de 2026 a las 04:10
- Comentario del autor sobre el poema: En este poema, la maleta representa todo aquello que una familia transmite sin palabras: los deseos aplazados, los caminos que no se tomaron y el temor a vivir de una manera distinta a la que otros esperaban. Mi padre nunca viajó con ella, pero los trenes cruzaban por su sueño. Su canción, interrumpida al escuchar nuestros pasos, muestra una parte de sí mismo que solo se permitía expresar cuando creía estar solo. El trapo dando vueltas sobre el mismo broche convierte su silencio en un gesto repetido: cuida la posibilidad de marcharse, pero nunca llega a abrirla. Cuando recibo la maleta y la encuentro vacía, comprendo que no he heredado unos recuerdos concretos, sino un espacio que nadie se atrevió a ocupar. En su interior todavía cabe una muda de ropa; sobre la mesa espera un billete sin fecha. La posibilidad de elegir continúa intacta. Sin embargo, conocer lo heredado no basta para liberarme de ello. Al final sostengo la maleta sin saber si voy a salir o si repetiré el gesto de quienes la guardaron antes que yo. Esa duda es el centro del poema: puedo reconocer la vida que quedó pendiente y, aun así, no saber si tendré el valor de vivirla.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 36
- Usuarios favoritos de este poema: Gabriel Aranda, Salvador Santoyo Sánchez, JordiCris ✍️, Mauro Enrique Lopez Z., Eugenio Soto, ÁNGEL MENDUIÑA IRIBARREN, alicia perez hernandez, Maby De los Peña, RIVAS JOSE, LuJITar

Offline)
Comentarios4
POESÍA MAGISTRAL.Merecedora de 1000 estrellas.Gracias POETA.
Gracias por tu generosidad, Gabriel. Esa maleta llegó vacía al poema y ahora se lleva el afecto de quienes lo leéis. Un abrazo, compañero.
Un abrazo fuerte POETA.
Eduard Punset usó esta frase como precepto y premisa de vida, esta frase, la adoptó de un grafiti escrito en el metro de NY y él como científico y divulgador la uso siempre porque según el mismo responde a muchas de las preguntas existenciales que nos hacemos como ¿Hay vida más allá de la muerte? La frase es toda una invitación: Lo que sí sabemos es que hay vida antes de la muerte.
Tu narración autobiogràfica es honesta y valiente Un abrazo
Jordi, esa frase que compartes me devuelve a la puerta entreabierta del poema. Hay vida antes de la muerte, sí, pero a veces la vamos aplazando hasta confundir la renuncia con nuestra forma de ser. Por eso dejo la maleta en la mano: reconocer lo que no hemos vivido no significa que sepamos todavía cómo empezar. Me quedo pensando en esa invitación tuya y en cuánto de lo pendiente aún podemos hacer nuestro. Gracias por acompañar estos versos. Un abrazo.
Preciosa y genial metafora, la de maleta, representando todas esas cosas que como bien dices no se tansmiten con palabras, pero que probablemente conforman un bagaje aúnm mayor: Los sueños que no pudieron ser, lo que quedó en el camino. Un gran aplauso por ella y un, no menor, abrazo.
Antonio… 💙
Me ha dejado un nudo esa maleta guardada bajo la cama durante tantos años… como si dentro no hubiera cosas, sino todos los viajes que quedaron pendientes. ✨
El billete de tren sin fecha, esperando todavía sobre la mesa… me parece una estampa preciosa y dolorosa a la vez.
Ese final, tiene telita, con la maleta en la mano y sin saber si salir o volver a guardarla…
Qué manera tan bonita de contar todo lo que a veces heredamos sin que nadie nos lo diga. 🖋️💙
Un abrazo, poeta.
Gracias, Maby. 💙 Has visto lo que realmente pesa dentro de esa maleta: no los objetos, sino las vidas que pudieron vivirse y quedaron aplazadas. El final debía permanecer abierto, porque hay herencias que uno reconoce, pero no sabe todavía si tendrá el valor de romperlas o volverá a guardarlas bajo la cama. Gracias por leer el poema con tanta sensibilidad y por compartir conmigo ese nudo. Un abrazo, poeta.
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