Desorientado

emiliano zeni

Sentado en el infinito silencioso del crepúsculo,

sonrío con muda impaciencia ante la noche.

La luna asoma su sonrisa

y el cielo, poco a poco estrellado, me arropa.

 

Sigo la necesidad de amar

y suspirando, mi pecho delata su ausencia.

¿Qué es extrañar?

Tal vez sea el dolor de una distancia incierta

donde las sonrisas se vuelven niebla

que trae frío a la piel.

 

Mis manos son una cruel evocación del pasado;

allí se quedaron, en ese instante

en que eran guías de un sendero ciego desbordado de pasión,

donde el amor fue el cauce de un río que ya no regresa.

 

Soy inútil ante la envidia y el odio

que se apoderan de mis silencios,

pero mi voluntad, vestida de gala, renueva mi fe cada día,

y el amor florece como si la primavera nunca se hubiera ido.

 

Son retazos de estos sentimientos extraordinarios

que dan alas en las noches a esta alma incapaz de rendirse.

Hecha de fuego, pero incapaz de quemar,

hecha de hielo, pero aun así amando cada detalle

de este universo donde mi cuerpo mora.

 

Soy esto,

tal vez poco, tal vez mucho,

pero soy y elijo serlo.

  • Autor: Anulim (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 2 de septiembre de 2026 a las 19:53
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 18
  • Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, RIVAS JOSE


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