Hoy amaneció radiante.
Fueron los primeros rayos
los que me han despertado,
el fulgor de un nuevo día
que a través de la ventana
se adelantó al despertador
con ese tenue haz de luz
que se filtra por la ventana;
tímido, al principio,
como queriendo no molestar,
pero intensificando su presencia
progresivamente para avisarme:
'estoy aquí. Otra vez. Como siempre.
Fiel. Como siempre'.
Un coro de pajarillos
se intuía allí fuera.
Al acercarme al alféizar
se hizo más patente. Sonreí.
Se acicalaban el plumaje
en ese ritual de abluciones aleteadas
aprovechando las plantas
aún húmedas ¿del alba?
No, no...no era el alba...
Entonces recordé que había programado
los aspersores del jardín para las 06:20.
Miré el reloj: las 07:14.
Cómo había echado de menos
esa sinfonía matutina
de los pájaros y ese olor
a hierba y a flores.
De nuevo en casa -pensé-.
Algo brillaba sobre la mesa
junto a la barbacoa.
Agucé la vista: botellines;
botellines verdes, marrones y negros.
Joder, mis amigos no recogieron
los restos de las cervezas de anoche...
¿Mis amigos?...¿Y yo?
No recordaba muy bien...
Atrás, a mi espalda, algo sonó.
Me giré y una apareció una figura
femenina con semblante muy despejado
para ser la hora que era. Su voz era clara:
-Buenos días. Me he permitido preparar el desayuno. Está en la cocina.
-¿Te has quedado a dormir?
-¿Cómo? ¿No te acuerdas? Por cierto, ¿sabes? -dijo con una carcajada que no supe digerir, esperando haberle oído decir algo como 'no sé dónde guardas la cafetera y he preparado un té o 'no sabía si los huevos te gustan poco hechos' o 'la bolsa de los croissants es un nido de mohos verdes'...
En vez de seguir escrutando opciones absurdas, contesté con un simple
-¿Sí?
-Roncas.
-
Autor:
Confidente (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 2 de septiembre de 2026 a las 09:54
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Offline)
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