La buena marcha del mundo

Antonio Portillo




Sabe cuándo sonreír, cuánto debe inclinarse hacia quien llora, en qué lugar del hombro conviene descansar la mano.
Después entra en la sala. Sobre la mesa hay agua, un mapa, un informe que cabe entre dos dedos.
El río es una línea. No están las mujeres que lavan en su orilla ni el pez abriéndose bajo el agua como una pequeña quemadura.
Pregunta cuánto cuesta detener la fábrica. Le responden. Pregunta cuánto cuesta la sanción. Acerca la pluma.
A miles de kilómetros, una madre deja correr el grifo, llena un vaso, lo mira contra la luz.
Él escucha las cifras. Al llegar a los muertos, pide que redondeen. Hay demasiado texto en la pantalla.
Alguien intenta pronunciar un nombre. La reunión se alarga. Él consulta el reloj y ofrece su sonrisa al siguiente.
Al terminar, lo aplauden. Las copas llevan agua de otro río.
Un muchacho se queda junto a él. Lleva un cuaderno abierto. Le pregunta qué hace falta para llegar tan lejos.
Él le acomoda el nudo de la corbata.
El muchacho vuelve a su sitio. Alisa con la palma una esquina doblada.
Durante un momento el bolígrafo descansa sobre el papel.
Donde había escrito los nombres deja una cifra.

 

Antonio Portillo Spinola © 

  • Autor: Spinoport (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 2 de septiembre de 2026 a las 05:52
  • Comentario del autor sobre el poema: En este poema he querido explorar qué ocurre cuando la falta de empatía y de remordimiento alcanza posiciones desde las que puede decidir sobre miles de vidas. Me inquieta esa violencia que no necesita levantar la voz: le basta una firma, una sonrisa y la tranquilidad de saber que las consecuencias caerán sobre otros. La madre que mira el vaso representa aquello que los informes dejan fuera: la incertidumbre de una persona ante algo tan elemental como el agua. Mientras ella duda si puede beber, quienes han tomado la decisión brindan con agua de otro río. Esa distancia entre decidir y padecer está en el centro del poema. El muchacho del final expresa otra de mis preocupaciones: que la falta de escrúpulos se convierta en una enseñanza cuando recibe prestigio y aplausos. Al sustituir los nombres por una cifra, empieza a mirar a las personas como le han enseñado quienes triunfan. Por eso el título es irónico. Me pregunto qué significa que el mundo marche bien si, para afirmarlo, tenemos que dejar de contar las vidas y limitarnos a contar los beneficios.
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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