¡Fue aquel beso en tu mejilla
que rompió mi alma en pedazos!...
¡Beso en tu mejilla pálida,
inerte y fría
como el mármol que sería
tu definitivo aposento,
perforando las fibras sensibles
de mi débil corazón!
¡Ósculo amoroso, Madre,
posado suavemente en tu rostro,
deseando despertarte
del sueño eterno!
¡No fue posible...
te llevaste a la infinitud
mi último gesto de amor
envuelto
en tus blancas alas!
¡Y así fue mi roce
con tu piel dormida
en el momento del adiós,
de un adiós sin respuesta!
Nhylath
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Autor:
Nhylath (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 1 de septiembre de 2026 a las 18:24
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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