Nhylath

Beso en la mejilla

¡Fue aquel beso en tu mejilla 

que rompió mi alma en pedazos!...

¡Beso en tu mejilla pálida,

inerte y fría 

como el mármol que sería 

tu definitivo aposento,

perforando las fibras sensibles 

de mi débil corazón!

 

¡Ósculo amoroso, Madre,

posado suavemente en tu rostro,

deseando despertarte 

del sueño eterno!

¡No fue posible...

te llevaste a la infinitud

mi último gesto de amor

envuelto 

en tus blancas alas!

 

 

¡Y así fue mi roce

con tu piel dormida 

en el momento del adiós,

de un adiós sin respuesta!

 

Nhylath