Testimonio de parte

José Luis Barrientos León

No vengo a clausurar los hospitales

ni a recitar la salmodia aburrida

de los que coleccionan cicatrices.

Olvídate del rezo clandestino

si la luz de los templos se ha apagado.

 

No me verás la máscara puesta.

Ese disfraz de naipes,

ese truco de manos para los desvalidos,

no combina con mis ojos.

 

Hablo más bien de la factura exacta

que dejó el golpe seco sobre el rostro,

de las jornadas negras

en que fuimos la cifra del olvido,

un cero a la izquierda de la historia.

 

Pero el barro respira,

Toca ponerse en pie,

limpiar el polvo,

andar sin la nostalgia del espejo.

 

Estar vivo, entiéndelo,

no es un asunto de paciencia.

Es este asalto urgente,

este minuto terco que nos queda

No hay otra eternidad que este precario

oficio de seguir respirando.

Ver métrica de este poema
  • Autor: Jose Barrientos (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 1 de septiembre de 2026 a las 11:33
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 2


Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.