No vengo a clausurar los hospitales
ni a recitar la salmodia aburrida
de los que coleccionan cicatrices.
Olvídate del rezo clandestino
si la luz de los templos se ha apagado.
No me verás la máscara puesta.
Ese disfraz de naipes,
ese truco de manos para los desvalidos,
no combina con mis ojos.
Hablo más bien de la factura exacta
que dejó el golpe seco sobre el rostro,
de las jornadas negras
en que fuimos la cifra del olvido,
un cero a la izquierda de la historia.
Pero el barro respira,
Toca ponerse en pie,
limpiar el polvo,
andar sin la nostalgia del espejo.
Estar vivo, entiéndelo,
no es un asunto de paciencia.
Es este asalto urgente,
este minuto terco que nos queda
No hay otra eternidad que este precario
oficio de seguir respirando.
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Autor:
Jose Barrientos (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de septiembre de 2026 a las 11:33
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Offline)
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