A Canopus observé
en la mañana en que te pensé.
Brillaba sin pudor,
como el brillo de tu amor.
Aparentemente,
el cielo estaba nublado,
como se nubla mi corazón
sin tu presencia.
Pero esta estrella,
al igual que mi corazón,
no entiende de razón
y busca el brillo
de tu corazón.
Eres parte de mi amanecer,
y te recuerdo en el atardecer,
como solo se recuerda
a quien se extraña
de manera grata.
Mis anocheceres son insoportables
cuando tu presencia no me acompaña,
y entonces busco con calma
cómo acercar a mi alma
la foto de los dos.
Sé que la paciencia
es virtud y persistencia,
pero tu ausencia
me obliga a extrañarte.
Y por más que intento
darte mil razones
que expliquen mis sensaciones,
a mí
tan solo se me ocurre
amarte.
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Autor:
Oscar Valero (
Online) - Publicado: 1 de septiembre de 2026 a las 10:28
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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