Oscar Valero

Y solo se me ocurre...

A Canopus observé

en la mañana en que te pensé.

Brillaba sin pudor,

como el brillo de tu amor.

Aparentemente,

el cielo estaba nublado,

como se nubla mi corazón

sin tu presencia.

Pero esta estrella,

al igual que mi corazón,

no entiende de razón

y busca el brillo

de tu corazón.

Eres parte de mi amanecer,

y te recuerdo en el atardecer,

como solo se recuerda

a quien se extraña

de manera grata.

Mis anocheceres son insoportables

cuando tu presencia no me acompaña,

y entonces busco con calma

cómo acercar a mi alma

la foto de los dos.

Sé que la paciencia

es virtud y persistencia,

pero tu ausencia

me obliga a extrañarte.

Y por más que intento

darte mil razones

que expliquen mis sensaciones,

a mí

tan solo se me ocurre

amarte.