Escupí mi corazón,
tenía malos presagios,
el tilo se enfriaba
y mi cabeza era
cuerda y precipicio.
A veces presiento,
otras me ausento y soy esfera:
un cuerpo de metal,
mi propio ataúd.
Un pensamiento indigestado,
la Vía Láctea en mal estado,
no lleva fecha de caducidad.
La voluntad estrena chaleco,
y el pasillo se sienta a esperar
cómo muere el picaporte al fin.
El mago empeñó la galera
y la paloma huyó,
el día que el conejo
se vistió de estómago.
El ábaco no hará llover:
por más que sumes y restes,
no hay gotas ni sudor.
Una corbata a plomo
no oculta la falsa escuadra:
los ángulos de mi interior.
Perdón: la cuerda se cortó
y olvidé tender la razón.
-
Autor:
Espantapájaros (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de septiembre de 2026 a las 08:28
- Comentario del autor sobre el poema: Poema de geometrías torcidas y objetos desajustados, donde la escuadra se convierte en metáfora del yo quebrado. Entre surrealismo e ironía, la razón queda colgando como sentencia final.
- Categoría: Surrealista
- Lecturas: 0
- En colecciones: Surrealista.

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.