(...)

Gabriel Aranda

Blanca porcelana.

Arcilla albar.

Caolín,

cuarzo

y

feldespato

emanan llamas

una tarde de verano.

 

Arábicos labios

interpretan

arabescos y oníricos

goces 

en excelsos teatros

donde

el Negro como la Nada

el Todo alcanza.

 

Poso perpetuo queda,

en antiguas plumas

de memorias ancianas

           y

sepultadas caminan,

bajo el techo

de infinitas PALABRAS...

 

 

            La taza de café.

Comentarios +

Comentarios15

  • JordiCris ✍️

    Buen recuerdo de su lectura y del café. Hay cafés que encierran muchos misterios en el poso de una taza. Un abrazo Gabriel

    • Gabriel Aranda

      Un abrazo GRANDE Maestro.

    • ÁNGEL MENDUIÑA IRIBARREN

      Hermoso y emotivo. Me trajo viejos recuerdos recuerdos. Un abrazo.

      • Gabriel Aranda

        El abrazo mío TAMBIÉN.

      • JUSTO ALDÚ

        Vaya poema mi estimado. A mí lo que más me gusta es disfrutar de un buen café. Así que vayan mis más sinceras felicitaciones.


        Saludos.

      • Nelly Cevallos - Liora

        Gabriel, me llevaste desde la materia de una taza hasta todo lo que puede quedar depositado en ella. Arcilla, caolín, cuarzo y feldespato parecen hablar primero de su cuerpo, pero enseguida llegan esos labios arábicos y el café empieza a traer consigo otro mundo: aromas, formas, placer, memoria.

        Me quedé un buen rato en ese Negro como la Nada que el Todo alcanza. En una taza tan pequeña haces caber algo inmenso: el café como oscuridad y, al mismo tiempo, como lugar donde pueden reunirse conversación, pensamiento, recuerdos y palabras.

        Y qué hermoso ese poso perpetuo que queda en antiguas plumas. Después del último sorbo permanece algo en el fondo, igual que permanecen ciertas palabras después de haber sido escritas. Quizá por eso el título llega al final con tanta naturalidad: después de recorrer materiales, fuego, memoria y escritura, descubrimos que todo estaba contenido en algo tan cotidiano como una taza de café.

        Un placer volver a detenerme en tus versos, Gabriel.

        Un abrazo fuerte.

        — LIORA

        • Gabriel Aranda

          Como siempre querida LIORA tu análisis tan exacto y muy sentido.
          Muchísimas gracias por tus palabras.
          Un ABRAZO GRANDE.

        • Salvador Santoyo Sánchez

          Paradojicas letras que envueltas en el humo del café, esconden el fondo del continente ..
          Excelente escrito.
          Saludos

          • Gabriel Aranda

            Muchas gracias MAESTRO.

          • Patricia Aznar Laffont

            Por favor, Gabriel... Cómo decís que querés aprender a escribir con semejante y bellísimo poema?
            Es que nosotros aprendemos de vos.
            Ay! Que belleza.

            • Gabriel Aranda

              Me haces enrojecer Patricia...
              Tú si que eres GRANDE.
              Un abrazo muy FUERTE.

              • Patricia Aznar Laffont

                Muy fuerte.
                Noooo. No te contamines. No pierdas tu estilo.
                Ya sos poeta. Ninguna necesidad de leer a otros que puedan torcer ese tu único estilo.
                Besitos ❤️

                • Gabriel Aranda

                  Muchas gracias.
                  Abrazo fuerte.

                • Lincol

                  Un poema muy original y lleno de imágenes, donde una sencilla taza de café se convierte en un viaje por la historia, el arte y las palabras. Me gustó mucho esa forma de transformar lo cotidiano en algo poético.

                  Saludos cordiales.

                • Mirta C. Sly

                  ese poso que cuenta,
                  con difusas
                  imágenes
                  descansado
                  en el aún tibio
                  receptáculo

                • Éusoj Nidlaj

                  Tanto y hondo se pueden agitar de una taza de café. Saludos y abrazos, mi querido amigo poeta.

                • Sheilo Sanz

                  Grato leerle mi estimado poeta,
                  Reciba un saludo de aprecio 🌹🙋‍♀️💙

                • El Hombre de la Rosa

                  Genial tu hermoso versar estimado poeta y amigo Grabiel Aranda
                  Saludos españoles de Críspulo
                  El Hombre de la Rosa

                • El desalmado

                  No hay mejor forma de degustar un buen café que leyendo tu hermoso poema. Gracias por compartirlo.
                  Un fuerte abrazo.

                  • Gabriel Aranda

                    Un abrazo fuerte POETA.

                  • noasubin

                    ¡Qué poema tan claro! Es como ver la porcelana nacer del fuego y convertirse en arte, y luego en esa taza que guarda historias y memorias. Las imágenes son tan elegantes y mágicas… ¡me encantó leerte!

                  • Augusto Plasencia

                    pintoresco poema descriptivo, gracias Gabriel

                  • Antonio Portillo Spínola

                    leer este poema, contemplo primero el nacimiento material de una taza. La porcelana no aparece como un objeto terminado, sino como la unión del caolín, el cuarzo y el feldespato atravesados por el fuego. Yo interpreto esas llamas de verano como el proceso que convierte la materia humilde en recipiente.
                    Después, la taza se llena de café y adquiere una dimensión sensorial y casi ceremonial. Los «arábicos labios» aluden tanto al café arábica como a los labios que rozan su borde. Los «arabescos» pueden ser el dibujo del humo, las formas del líquido o las imágenes que despierta su aroma. En la paradoja:
                    el Negro como la Nada
                    el Todo alcanza
                    percibo cómo algo oscuro y aparentemente insignificante llega a contener un mundo entero de sensaciones, recuerdos y sueños.
                    El poso que permanece en el fondo simboliza para mí la memoria: aquello que queda después de haber bebido, vivido o escrito. Las «antiguas plumas» relacionan el café con escritores, conversaciones y palabras acumuladas a través del tiempo. Incluso las memorias sepultadas continúan caminando bajo ese techo de «PALABRAS».
                    El título, colocado al final, actúa como una revelación. Solo entonces comprendo que toda esa materia, el fuego, la oscuridad, el placer y la memoria estaban contenidos en un objeto cotidiano: la taza de café. Gabriel convierte así un gesto habitual en una pequeña ceremonia de creación y recuerdo.

                    • Gabriel Aranda

                      Tú comentario es más GRANDE que mi poesía.
                      GRACIAS.



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