Blanca porcelana.
Arcilla albar.
Caolín,
cuarzo
y
feldespato
emanan llamas
una tarde de verano.
Arábicos labios
interpretan
arabescos y oníricos
goces
en excelsos teatros
donde
el Negro como la Nada
el Todo alcanza.
Poso perpetuo queda,
en antiguas plumas
de memorias ancianas
y
sepultadas caminan,
bajo el techo
de infinitas PALABRAS...
La taza de café.